El presidente Javier Milei abrió las sesiones ordinarias del Congreso Nacional ayer al final de la tarde sin saludar a la vicepresidenta, tratándola como un fantasma en un gesto mutuo que nadie sorprende.
En un discurso de más de una hora y media, defendió el rumbo económico, acusó de corruptos a empresarios críticos, llamó "manga de chorros, golpistas e ignorantes" a legisladores opositores y anticipó que Cristina Fernández de Kirchner seguirá presa sin anuncios concretos.
Milei evocó relaciones carnales con Estados Unidos, aseguró que no se perderán empleos con su plan económico, repasó la herencia recibida y sus logros, mientras hubo climas de tensión con gritos de opositores que lo interrumpieron.
El mandatario alineó su política exterior y anunció envíos de paquetes de reformas al Congreso, en medio de un teatro esperado durante la apertura legislativa.