Javier Milei desplegó un discurso agresivo en la Asamblea Legislativa, haciendo bullying a la oposición kirchnerista sin que pudieran responder, ya que solo él tenía el micrófono. Esta táctica genera consenso en su base mediante el conflicto, similar al kirchnerismo en su época de poder.
Quitando lo descalificatorio, Milei cumplió el mandato constitucional de abrir el ciclo legislativo informando logros y planes. Una encuesta de Casa 3 de Mora Josami revela que el 41% considera terminado el kirchnerismo, cifra que sube al 68% entre votantes de La Libertad Avanza y al 83% entre exvotantes de Unión por la Patria.
El eclipse del kirchnerismo se evidencia en su fractura en la provincia de Buenos Aires, cuna del movimiento desde Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Axel Kicillof desafía a Cristina Fernández de Kirchner, actuando como aliado involuntario de Milei al fisurar el peronismo. Milei teme que la desaparición de esta amenaza disuelva su coalición anti-kirchnerista, como Cambiemos en 2015 unida contra el kirchnerismo.
Milei agita el fantasma kirchnerista para cohesionar su tropa, comparado con una leyenda medieval donde se simula la vida del enemigo para motivar a los propios. Anunció que Cristina estará presa de por vida, enumerando causas, lo que podría impulsarla a flexibilizarse, renovar el peronismo y oponerse a su reelección.
Un texto de Juan Mondarain y Luciano Quiconi en Panamá Revista sostiene que el peronismo debe ofrecer orden económico para reconectar, tolerando corrupciones pasadas a cambio de gobernabilidad, alineándose con el consenso actual alrededor de una economía previsible.