En Coronel Juan Solá, conocido como Morillo, sobre la ruta 81 en Salta, los jóvenes del gran Chaco enfrentan falta de oportunidades, hambre extrema y deserción escolar masiva. Los chicos wichí sobreviven día a día sin saber si comerán o tendrán agua, lo que lleva a abandonar estudios por no poder llevar merienda o uniforme.
Testimonios revelan casos como un joven que dejó el secundario porque llegaba a casa sin comida ni pan, y otro que tras desertar cayó en alcoholismo y drogas con pares. La discriminación, falta de zapatillas, ropa o agua para bañarse agrava el problema, junto a barreras idiomáticas al ingresar a escuelas en español.
Expertos destacan alto nivel de deserción no por desinterés, sino por pobreza y vergüenza de no tener lo básico. Muchos sienten inseguridad y discriminación, percibiendo que "no pueden" estudiar pese a querer hacerlo.