Irán poseía 500 kilos de uranio enriquecido al 60%, suficiente para 8 cabezas nucleares, junto con centrifugadoras y misiles capaces de portarlas, según reveló el analista Gabriel Ventasgal desde Israel. Los ataques de Israel y Estados Unidos se lanzaron para impedir que completara el proceso nuclear, acelerado tras la última guerra.
El pueblo israelí vive la escalada con rutina de alertas y refugios obligatorios en edificios post-1991, acostumbrados a misiles de Hezbolá e Irán, aunque no exentos de temor. La vida continúa con clases por Zoom y trabajo remoto pese a las sirenas constantes.
Donald Trump confirmó un sitio clandestino de enriquecimiento, justificando la operación que eliminó a Ali Khamenei y 48 mandos en 40 segundos. Israel y EEUU rechazan la continuidad del régimen iraní, promoviendo a Reza Pahlavi, hijo del sha depuesto, como líder de transición, quien se reúne con funcionarios en Washington y contacta tribus internas.
Se espera continuación de ataques aéreos para neutralizar líderes y capacidades bélicas, sin envío de tropas terrestres por trauma de Irak, aunque Irán supera a Saddam en seriedad nuclear según inteligencia internacional.