Israel muestra una notable resiliencia cotidiana ante las alertas por ataques iraníes, con la gente adaptándose rápidamente de los refugios a la rutina normal cuando cesan las sirenas. Los ciudadanos caminan ordenadamente hacia los refugios cercanos, previamente identificados, y retoman sus actividades con rapidez, reflejo de años de experiencia en conflictos.
En Tel Aviv, el tráfico y comercios operan casi con normalidad pese a la extensión del estado de alerta hasta el domingo, incluyendo cierre del aeropuerto Ben Gurión y suspensión de clases. Hospitales funcionan en emergencia, clínicas atienden turnos no urgentes por teléfono, y restaurantes envían delivery.
La sociedad israelí respalda al gobierno y ejército en esta guerra contra Irán, vista como oportunidad para descabezar la serpiente terrorista y lograr años de paz, diferenciándose de conflictos previos como la guerra de los 12 días.
Estados Unidos e Israel persiguen un cambio de régimen en Irán tras la muerte de Ali Khamenei, sin intención de invasión terrestre. Tanto Donald Trump como Benjamin Netanyahu exhortan al pueblo iraní a tomar el control, mientras Reza Pahlavi, hijo del Shah exiliado, emerge como figura opositora aunque enfrenta dificultades para liderar desde adentro. Irán responde con ataques a nueve países aliados como Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y Hezbollah actúa en represalia.