Estados Unidos e Israel hundieron nueve barcos de la armada iraní y mataron a 48 miembros de la cúpula gubernamental, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei, en el tercer día de guerra abierta en Oriente Medio.
La revolución islámica resiste para desgastar a Donald Trump y dañar a Israel, activando mecanismos de sucesión con un Consejo de Liderazgo presidido por el ayatolá Alireza Arafi, integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Gholam Hossein Mohseni Ejei y un miembro del Consejo de los Guardianes. La Asamblea de Expertos de 88 miembros elegirá al nuevo líder en cuatro meses, pero temen ataques como el que mató a Khamenei gracias a datos de la CIA.
El heredero del sha, Reza Pahlavi, desde Estados Unidos pidió a funcionarios iraníes que se rindan y le declaren lealtad para derrocar al régimen teocrático demoníaco, que da sus últimos suspiros tras la muerte de Khamenei.
El director de la OIEA, Rafael Grossi, confirmó que no hay daños en instalaciones nucleares iraníes ni aumentos de radiación, pese a que Irán tenía 400 kilos de uranio enriquecido al 60%. Israel mostró aviones atacando Teherán, mientras Irán responde contra bases de EEUU y civiles en Dubái; un F-15 estadounidense fue dañado por error en Kuwait. Hezbollah en Líbano fue atacado por romper el alto al fuego.