La Guardia Revolucionaria de Irán cerró el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, en respuesta a los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que destruyeron instalaciones clave y mataron al líder supremo ayatollah Ali Khamenei.
La operación Furia Épica del CENTCOM inició el sábado con bombardeos masivos que eliminaron centros de mando de la Guardia Revolucionaria, defensas aéreas, sitios de misiles, drones y aeródromos. Donald Trump prometió aniquilar la armada iraní, mientras Benjamín Netanyahu participó en el principio de los ataques que terminaron con la cúpula iraní.
El OIEA, presidido por Rafael Grossi, confirmó que las centrales nucleares iraníes permanecen intactas, permitiendo potencialmente continuar su desarrollo nuclear. Se usaron municiones de precisión y drones de bajo costo en la mayor concentración de potencia de fuego estadounidense en décadas.
La diáspora iraní celebró en París, Berlín, Roma y Londres la muerte de Khamenei, viéndolo como brecha para cambio de régimen tras 50 años. En contraste, iraquíes chiitas protestaron con procesiones fúnebres simbólicas.
Irán forma un triumvirato provisional con el presidente Masoud Pezeshkian, Alireza Arafi y Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i para elegir al nuevo líder supremo vía Asamblea de Expertos en días.