Un hombre murió al chocar en moto con un cable de acero cruzado en una calle transitada del conurbano, dejado por una murga ligada a una unidad básica que ya retiró carteles y se esconde.
El motociclista iba con su hijo atrás; el alambre a la altura del cuello voló su casco y lo decapitó en una secuencia macabra, inicialmente pensada como trampa para robo.
Autos previos chocaron el cable invisible sin banderines; la familia no recibió explicaciones ni disculpas de los responsables.
La cobertura destaca la negligencia e imprudencia en una calle concurrida, criticando el folclore local que cuesta vidas.