Pedro Damián Martínez, de 36 años y padre de cinco hijos, murió degollado al chocar su moto contra un alambre tendido en una avenida de Quilmes durante la preparación de una murga no autorizada. El hecho ocurrió en Avenida 12 de Octubre y calle 390, cuando volvía de pescar con su hijo de 11 años, quien resultó gravemente herido tras ser arrojado por el impacto.
La sub-DDI de Quilmes identificó al menos cuatro responsables del Centro Murgal Fabuloso, que promocionaba el evento en redes como una noche familiar con murgas, buffets y guerra de espuma, pero sin permiso municipal ni señalización. Panelistas denuncian negligencia criminal, imprudencia e ignorancia del riesgo, calificándolo de aberrante e irresponsable.
Las imágenes son impactantes: la moto engancha el alambre a mitad del cuerpo, lanzando al niño hacia atrás. Posible carátula de homicidio culposo y lesiones graves culposas, con debate sobre dolo eventual y responsabilidad concurrente del municipio de Quilmes, gobernado por peronistas.
La murga, nacida en 2004 como iniciativa barrial para alejar jóvenes de la calle, emitió disculpas en redes, pero el panel critica la falta total de carteles, conos o control de tránsito en una avenida principal. Vecinos y redes sociales piden prohibir corsos por inseguridad, aunque panelistas defienden manifestaciones populares y rechazan generalizaciones.
Menciones a incidentes armados en otros corsos avivan el debate, con ironías sobre Patricia Bullrich endureciendo penas, pero insisten en que la tragedia es evitable con mínima precaución.