Federico Martínez, de 35 años, murió degollado al chocar contra un cable metálico envuelto en plástico que vecinos de Quilmes tendieron de poste a poste para cortar la Avenida 12 de Octubre por una murga no autorizada. Su hijo de 11 años resultó herido leve.
El padre conducía la moto con su hijo atrás camino a pescar cuando el cable, casi invisible a la luz del día y sin señalización adecuada pese a pedacitos de cinta de peligro, provocó la tragedia el sábado a media hora del inicio del corso.
El periodista Cristian García reportó en vivo desde el lugar: no había patrulleros ni banderines visibles, el escenario estaba del otro lado y los organizadores huyeron al llegar la policía. Tres imputados por atar el cable de unos 30 metros.
La familia, de Temperley, enterró hoy a la víctima en Lomas y aclaró falsos rumores como que el niño conducía. Ileana, cuñada de Federico, describió el día planeado como pesca padre-hijo que terminó en tragedia tremenda.
Confiaron en la Justicia como poder republicano para esclarecer el hecho y cuidar la Constitución Nacional, pese al miedo de testigos del barrio que hace años realiza el corso.