Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado tras 448 días como rehén del régimen de Nicolás Maduro, llegó debilitado al Edificio Centinela de Gendarmería en Retiro para chequeos médicos exhaustivos. Arribó al aeropuerto de Ezeiza cerca de las 6:30 de la mañana, acompañado por la senadora Patricia Bullrich y otros funcionarios.
La corresponsal Abigail Oliverio reportó desde el lugar que Gallo presenta un cuadro de debilidad por la huelga de hambre que realizó y el largo tiempo de detención. Su esposa María Alexandra Gómez confirmó que está delicado, requiere observación permanente y estudios durante toda la semana para descartar patologías. Se reencontró con su hijo Víctor de dos años, aunque la familia se retiró temporalmente.
Andy Chirinos detalló la detención el 8 de diciembre: Gallo cruzó la frontera Colombia-Venezuela para visitar a su familia cuando lo secuestraron en una van negra del régimen. Lo acusaron sin pruebas de espionaje y de planear atentar contra Delcy Rodríguez, con menciones de Diosdado Cabello. María Alexandra Gómez buscó infructuosamente en cárceles como Ramo Verde.
Las gestiones diplomáticas argentinas fallaron pese a cambios de representación vía Brasil e Italia. La liberación se logró mediante la AFA, que envió un vuelo privado con dirigentes como Luciano Esnakis y Fernando Isla Cazares, en contacto con autoridades venezolanas incluyendo Delcy Rodríguez. El comunicado de AFA precedió al del gobierno, generando sospechas de diplomacia paralela.
Gollo mantuvo actitud heroica en prisión, cantando el himno y entrenando, pero ahora enfrenta el costo físico y mental. Posible traslado a otro centro si requiere exámenes más profundos.