Nahuel Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, regresó a la Argentina después de 448 días de detención arbitraria en Venezuela. El emotivo reencuentro ocurrió en el Aeropuerto de Ezeiza, donde abrazó a su hijo Víctor en una imagen que conmovió a todos los presentes.
El operativo de rescate fue impresionante: Gendarmería utilizó una tanqueta del Grupo Alacrán por la calle Morilla para extraerlo en una cápsula, posiblemente en ambulancia. Recibió una primera revisión médica en el aeropuerto y se espera una más exhaustiva, posiblemente en el Ministerio de Seguridad. Perdió varios kilos tras una huelga de hambre reciente en el penal del Rodeo.
Estuvieron presentes la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich, el canciller y familiares. La ex embajadora venezolana Lisa Trota describió gestos de emoción, abrazos y lágrimas sin palabras, destacando la emoción familiar con la pareja, hijo, mamá y hermanos de Gallo.
Claudio Tapia, presidente de la AFA, reivindicó en Twitter un rol en la liberación mediante gestiones con la Federación Venezolana de Fútbol y Conmebol, afirmando que "el fútbol nos une". Aparece en fotos con Gallo, aunque el foco está en el gobierno. Se menciona también a Germán Giuliani, otro argentino preso político en Venezuela.
La esposa María Alexandra Gómez crió sola al hijo durante 14 meses en Buenos Aires para mantener contacto con el gobierno, participando en marchas con el niño. En una reciente llamada desde prisión, Gallo pidió hablar con "el gordo", su hijo en el jardín.