Federico Martínez, de 35 años, murió degollado al chocar contra un cable metálico recubierto de plástico que cruzaba la Avenida 12 de Octubre en Quilmes. El hombre conducía la moto con su hijo de 11 años atrás, después de recogerlo del trabajo para ir a pescar, cuando impactaron el alambre colocado por vecinos para un corso de murgas no autorizado.
El cable, atado entre postes a 30 metros de distancia, era casi invisible por la luz del día y tenía pocos pedazos de cinta de peligro blanca pegada. No había señalización adecuada, ni patrulleros ni banderines, pese a que se trataba de una avenida transitada. La policía imputó a tres personas, dos de ellas por atar el cable, aunque tienen miedo de hablar.
La familia de la víctima, en vivo desde Temperley con el periodista Cristian García, aclaró que el niño no conducía, ambos usaban casco y el padre murió en el acto según la autopsia preliminar. La cuñada Iliana denunció que no llegó ambulancia al lugar, vecinos asistieron al menor, y critican la falta de contención psicológica o apoyo del municipio de Quilmes, liderado por la intendenta Mayra Mendoza.
Iliana exigió testigos que hablen pese al miedo en el barrio y justicia para el sostén de cinco hijos, de 6 a 14 años, dejando a la ex pareja sin trabajo. El menor quedó en shock, vio al padre gritar "¡ay no!" antes de morir, y la familia enterró el cuerpo hoy sin respuestas oficiales.
Imágenes de cámara muestran el impacto que arrancó al niño del asiento, con heridas leves. El escenario de la murga Los Fabulosos de Quilmes estaba montado, pero los organizadores huyeron antes de la policía.