Federico Martínez, de 35 años, murió degollado al chocar su moto contra un cable metálico de acero recubierto de plástico que cruzaba la Avenida 12 de Octubre en Quilmes. Conducía con su hijo de 11 años atrás, después de recogerlo para ir a pescar, cuando impactaron el alambre colocado por vecinos para un corso de murgas no autorizado.
La familia de la víctima, encabezada por la cuñada Iliana, exige justicia y responsabiliza directamente a la intendenta Mayra Mendoza por no controlar el evento ilegal. Denuncian falta total de contención psicológica para el hijo sobreviviente y las cinco criaturas huérfanas, pese a promesas municipales que nunca llegaron. Nadie del municipio se acercó ni llamó.
Ambos llevaban casco, pero el cable a baja altura era invisible en la avenida transitada. La autopsia confirma muerte instantánea por degollamiento. La familia verifica que la soga fue removida rápidamente del lugar. Critican que los imputados no son los verdaderos responsables.
La murga emitió un comunicado expresando pesar y disposición a colaborar con la Justicia, que imputó a tres personas por homicidio culposo. Periodistas destacan que el evento no estaba autorizado y llaman a vecinos con cámaras a aportar pruebas.