En el Colegio Perpetuo Socorro de Versalles, padres organizaron una fiesta nocturna en un salón para los alumnos de quinto año y los acompañaron caminando 15 a 20 cuadras hasta el colegio en el último primer día de secundaria.
Los padres destacaron que los chicos se portaron muy bien durante el festejo sano y ahora esperan ingresar al establecimiento religioso, donde las autoridades prepararon un desayuno para todos.
El móvil mostró a unas 100 personas, entre padres y alumnos, aguardando frente a las puertas cerradas; algunos quintos ya entraron, pero estos son los últimos y más cansados tras la noche en vela.
Hoy no habrá clases convencionales: después del desayuno, los egresados podrán volver a casa a descansar, en una tradición que se repite en plazas porteñas con padres cuidando a los chicos.