En el barrio de Barracas, un obrero metalúrgico perdió su empleo después de 19 años en la fábrica y denunció que el gobierno de Javier Milei extermina a los trabajadores y la clase media con aumentos en servicios, alquileres y despidos masivos, comparándolo con algo peor que la crisis del 2001.
Analistas en el estudio desmintieron al presidente Milei, quien celebró la baja de desocupación: el INDEC registró una mínima caída de 0,1% (de 6,4% a 6,3%), pero se destruyeron 300 mil empleos registrados en dos años, con auge del empleo informal y comercios vacíos.
Un vendedor de zapatos reportó solo 3 pares vendidos en una mañana frente a 10 habituales, insuficiente para pagar el alquiler, mientras liquidan stock a 50.000 pesos para mover mercadería. Otro comerciante confirmó que las bajas ventas afectan a todos los locales de forma parejo.
Locales cerrados por liquidación de verano y vecinos como feriantes describen un panorama triste con ferias sufriendo brutalmente por políticas que atacan su esfuerzo histórico, pintando la realidad económica cruda pese a discursos oficiales optimistas.