Pablo Ostapovich, dueño de Ormetal, empresa constructora de plantas industriales, parques y obras llave en mano en Argentina, Paraguay y Uruguay, cuenta su trayectoria: empezó a los 12 años como obrero enderezando clavos y creó un grupo de 13 compañías desde cero.
Optimista sobre Argentina, dice que empresarios deben adaptarse, quejarse menos y trabajar más pese a crisis pasadas. Aprueba la transformación del gobierno de Javier Milei, la mejor en 100 años, y cuida a sus empleados mientras invierten en tecnología para competir globalmente.
Explica que en obras industriales, solo un pequeño porcentaje es importable como hierro chino (15-25%), el resto (bases, cimientos, servicio) se hace localmente. Apoya la reforma laboral contra la "industria del juicio" y el alto costo argentino. Ve a Techint transformándose lentamente por su tamaño.
Responde que no es un gobierno "industricida", sino que obliga a competir, y destaca la nueva industria vertical minero-petrolera. Su empresa DIN compite en minería, pero necesita escalar con más proyectos, planteando el dilema del huevo y la gallina.