La ministra de Seguridad Patricia Bullrich admitió que el gobierno argentino desconocía por completo las negociaciones paralelas de la AFA para liberar al gendarme Nahuel Gallo de una cárcel venezolana, donde estuvo preso 448 días.
Las gestiones oficiales se realizaban vía Italia y Estados Unidos, sin contacto directo con Venezuela, pero cuando sacaron a Gallo de prisión esperaban su entrega en la embajada italiana, representación formal de Argentina. En cambio, la AFA lo trajo en avión privado con Luciano Nakis y Fernando Isla Cázarez.
El panel criticó el corte de relaciones diplomáticas con Venezuela bajo Javier Milei, que dejó a argentinos desprotegidos, incluyendo asilados en embajadas con cortes de luz. Brasil asumió consularidad temporalmente, pero también se suspendió, complicando todo.
En entrevista, el abogado Gregorio Dalbón denunció que el juez Diego Amarante, alineado al gobierno nacional, impidió por motivos políticos el viaje de Claudio Tapia (Chiquitapia) a Venezuela justo cuando el operativo estaba listo, casi frustrándolo. El gobierno venezolano exigía negociación deportiva humanitaria vía asociaciones de fútbol, no política.
Dalbón resaltó el esfuerzo diplomático con Conmebol y otros, y cómo la presencia de Tapia era clave, rechazando tratos con el gobierno Milei, enfrentado a Maduro desde el inicio.