Estados Unidos e Israel bombardearon Teherán y territorio iraní en una acción conjunta el fin de semana, con respuesta iraní a bases militares en el Golfo Pérsico que causó víctimas civiles, como un edificio en llamas en Dubái. Se reportan al menos 600 personas muertas, incluyendo más de 100 en una escuela iraní.
Irán contraatacó una base militar británica en Chipre, mientras Líbano bombardeó Jerusalén y Israel respondió contra Líbano. Países como Bahréin, Kuwait y Qatar denunciaron hostilidades iraníes. Durante los ataques, el líder iraní Ali Yamenei y medio centenar de altos funcionarios fueron eliminados.
Israel desplegó un escudo antimisiles que obstruyó la mayoría de ataques, aunque algunas intercepciones causaron daños colaterales en autopistas de Jerusalén. Familias israelíes pasaron días en refugios desde el sábado por el estado de alerta permanente.
El gobierno de EE.UU. habló de ayudar al pueblo iraní a rebelarse contra el régimen teocrático. El conflicto se amplifica con más actores involucrados.