Donald Trump, como comandante en jefe de Estados Unidos, evalúa hablar con las nuevas autoridades iraníes tras el segundo día de una guerra intensiva que incluye ataques a bases estadounidenses en Kuwait con tres soldados muertos y contraofensivas que causan civiles muertos en Israel.
Irán respondió con mayor poder de fuego, atacando bases en países del Golfo como Kuwait y Bahréin, mientras un triunvirato provisional formado por el presidente, un clérigo y un ligado a la justicia reemplaza a la cúpula descabezada, incluyendo líderes de la Guardia Revolucionaria y Hezbollah eliminados en golpes sin precedentes planificados por años.
Trump mencionó que desde Irán le piden negociar, aunque criticó que deberían haberlo hecho antes, en medio de rumores desmentidos como misiles impactando el portaaviones Lincoln y temores de regionalización con Arabia Saudita autorizando contraataques.
Los analistas destacan que el tiempo juega a favor de Irán si prolonga el conflicto, desgastando a Estados Unidos por elecciones de medio término, opinión pública contraria y falta de aprobación congressional, mientras se busca un cambio de régimen similar a Venezuela sin enviar botas al terreno pero instigando revueltas civiles.
Se especula sobre un posible sucesor en el triunvirato ligado al atentado a la AMIA, subrayando la incertidumbre ya que esta guerra inédita se sabe cómo empieza pero no cómo sigue ni termina.