En mezquitas iraníes flamean banderas rojas símbolo de venganza por la muerte del líder supremo Ali Khamenei, mientras miles se reúnen en la Plaza del Imán en 40 días de luto tras su asesinato, aunque expertos dudan si representan al pueblo o solo al régimen, con festejos en redes sociales.
Shimshom Jamir, desde Israel, explica que los persas son solo el 40% de la población iraní y las concentraciones responden a la eliminación del líder más que a celebración, con riesgo de secesión de otras comunidades si el régimen cae. Cuestiona la capacidad de venganza iraní pues el gobierno está desarmado tras la muerte de 40 altos dirigentes en golpes de Israel y Estados Unidos.
Irán nombra como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria a un implicado en el atentado a la AMIA, evidenciando su carácter terrorista, y ataca países árabes sunitas como Arabia Saudita y Emiratos en desesperación, lo que podría desatar guerra interna entre suníes y chiíes mientras Israel y EEUU bombardean sin pausa.
Imágenes muestran destrucción en Dubái y Catar con al menos 200 muertes en 48 horas de confrontaciones entre potencias, según el New York Times, dejando muerte y desazón total.