Pitu, exdelincuente y actual legislador porteño peronista, relató su infancia en un hogar humilde en Villa 6, Matadero, sin padre y con un abuelo zapatero jubilado del Teatro Colón, hasta los 12 años. Tras la muerte del abuelo, tíos los desalojaron y vivió en la calle de los 12 a 15 años con su madre y hermanos, robando para sobrevivir en plazas y puentes.
Pitu explicó que usaba drogas para inhibir miedos al robar en su juventud, detallando su pasado conflictivo hace 25 años. Influenciado por profesores peronistas en la secundaria y su abuelo, abraza la doctrina peronista con énfasis en justicia social, derechos laborales, sindicatos y soberanía económica. Rechazó el modelo de Javier Milei, afirmando que sus dos años y medio de gobierno perjudican a los sectores populares.
Sus antecedentes penales lo complicaron en política, con oposición mediática desde el conflicto del Tren Bala en 2010, pero su militancia peronista y exposición en programas como Duro de Domar le permitieron llegar a la Legislatura representando a los 300.000 villeros de Buenos Aires, el 10% de la población.
Defiende la identidad villera como solidaria y trabajadora, destacando que el 90% son honrados que luchan diariamente, transformando basurales en canchas y compartiendo recursos por necesidad. Relató experiencias de hambre extrema, hasta 48 horas sin comer, describiendo el dolor físico y la desesperación ante vidrieras, afirmando que con hambre no se piensa.
La entrevista concluyó deseándole suerte en la apertura de sesiones legislativas, donde presentará proyectos.