La ausencia de Ali Khamenei elimina su fatua de los años 90 que prohibía el armamento atómico en Irán, abriendo la puerta a un posible programa nuclear militar para defender la República Islámica si entran posiciones más radicales en la venganza.
Los Guardianes de la Revolución, que controlan más de un tercio de la economía iraní incluyendo el 50% de la riqueza petrolera, mantienen su peso pese a las muertes. Israel destruyó la cúpula militar en bombardeo a Teherán: murieron el líder supremo, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria general Pakkur, el jefe de las Fuerzas Armadas general Musabi y otros en el centro del líder. Esto repite desmantelamientos previos como el de junio pasado y el asesinato de Bagheri.
Irán resiste con sucesores listos: líderes clericales como Alireza Arafi, el hijo de Khamenei o nieto de Khomeini, según la Constitución. El presidente Masoud Pezeshkian es moderado, a diferencia del fanático Raisi. Nicolás Maduro se compara negativamente; aquí la estructura es potente. Actualización: 8 muertos y 28 heridos en Beid Shemesh cerca de Jerusalén.
Desde cruce Capicoy cerca de Bandar Abbas, reportera Yanira reporta bloqueo vehicular por iraníes, bombardeos intensos en Teherán con confusión y tráfico. Población dividida: unos celebran represión pasada de Khamenei y piden transformación; otros, devotos chiitas, lloran en calles de Teherán y Qom exigiendo venganza por su líder espiritual.
Expertos critican a Donald Trump por actuar como "elefante en cacharrería" ignorante de la región, desestabilizando Oriente Medio con intereses en cambio de régimen, similar al asesinato de Soleimani en 2020 que radicalizó posturas.