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Pezeshkian reaparece tieso en búnker desde Irán tras ataques

Tensión: intercambio (30°) Sesgo: crítico (-60) Eje político: Centro Derecha

El presidente Masoud Pezeshkian reapareció en un video transmitido por la televisión estatal iraní, grabado aparentemente desde un búnker con paredes blancas manchadas, donde se lo ve tieso, leyendo un mensaje sin mirar a cámara y anunciando que el Consejo de Liderazgo de Emergencia ya trabaja y que las Fuerzas Armadas continuarán atacando bases enemigas. Canales iraníes e israelíes confirmaron previamente la muerte del ex presidente Mahmoud Ahmadinejad en un ataque liderado por la coalición israelo-estadounidense.

Panelistas destacaron la limitada influencia real de Pezeshkian, ya que en Irán los presidentes son elegidos por voto popular pero solo entre candidatos aprobados por el consejo de ayatolás, y recordaron desacuerdos previos con la línea dura del líder supremo Ali Khamenei. El ministro de Exteriores Abbas Araghchi afirmó que un nuevo líder supremo será elegido en uno o dos días, en medio de una guerra por la sucesión que involucra a la Guardia Revolucionaria Islámica.

Manifestaciones masivas en Irán muestran apoyo al régimen con banderas de Khamenei, impulsadas por la revancha tras la muerte del líder, su familia y 40 altos comandantes eliminados en un minuto por ataques israelíes y B-2 estadounidenses. Sin embargo, panelistas recordaron protestas previas de casi dos meses contra el régimen, donde el pueblo exigía la caída de Khamenei y se enfrentaba a la policía y Guardia Revolucionaria.

Expertos cuestionan la capacidad de Irán para responder, dada su debilidad mostrada al permitir sobrevolar 200 aviones israelíes contra 500 objetivos sin pérdidas, infiltración profunda de Israel y Mossad, y la posibilidad de que videos como el de Pezeshkian sean pregrabados. Recordaron cómo Israel eliminó sucesivos líderes de Hezbollah tras Nasrallah en septiembre de 2024.

El régimen busca mostrar unidad y fuerza ante el mundo occidental, Israel y Estados Unidos, liderados por Benjamin Netanyahu y Donald Trump, quienes planificaron el ataque durante semanas esperando la ventana perfecta en negociaciones fallidas.