Un misil iraní impactó directamente en un edificio cerca de una base aérea en Beit Shemesh, a media hora de Jerusalén, causando el colapso de la estructura y al menos nueve muertos, con el número posiblemente mayor ya que rescatistas continúan extrayendo personas de los escombros. Otras víctimas incluyen una mujer de 40 años muerta en Tel Aviv, sumando 10 fallecidos en las últimas 24 horas por los contraataques iraníes.
Desde Jerusalén, el periodista Jonathan Meta reportó que los ataques se concentran en el centro de Israel, como el área metropolitana de Tel Aviv, y en el norte, donde un misil destruyó varios pisos en un edificio de Tirata Carmel sin víctimas gracias a los refugios. Irán apunta a bases aéreas y símbolos gubernamentales para demostrar poder, en represalia al asesinato del ayatolá Ali Khamenei por Estados Unidos e Israel.
Meta analizó que el régimen iraní, golpeado por la pérdida de su líder y cúpula, elegirá un sucesor pero enfrenta tensiones internas por su diversidad étnica: persas en Teherán, árabes en el Golfo, azeríes, kurdos. Israel y EEUU buscan generar paranoia y luchas de poder, con posibles desprendimientos territoriales, aunque intereses regionales como Turquía lo frenan. Los ataques continuarán intensos, afectando el Estrecho de Hormuz y la economía global.
En Gaza, la franja está dividida: 53% bajo control israelí sin civiles, 47% con 2,5 millones de palestinos bajo Hamás. Un gobierno tecnócrata liderado por Al-Ishat, ligado a Muhammad Dahlan (intermediario de Acuerdos de Abraham), compite con Fatah, pero es ineficaz. Grupos proiraníes como Hezbollah, hutíes e iraquíes están debilitados, con Irán controlando la contraofensiva vía Guardias Revolucionarias.
Meta, residente en Israel desde 2018, describió la fatiga de vivir dos años y medio en guerra, que arruina la economía del país.