El presidente iraní Masoud Pezeshkian prometió venganza por el asesinato del ayatolá Ali Khamenei en ataques aéreos de Estados Unidos e Israel, afirmando que la República Islámica usará todos sus recursos para buscar justicia contra los responsables del crimen histórico.
El portavoz del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes amenazó con atacar cualquier base en la región que ayude a Israel, incluyendo instalaciones en Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán. El régimen iraní fue descrito como violador reiterado de derechos humanos, con prisioneros políticos, represión violenta de protestas, miles de asesinatos, penas de muerte arbitrarias y torturas sistemáticas.
Irán designó a Ahmad Vahidi, prófugo de Interpol y buscado por la justicia argentina por la voladura de la AMIA, como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria. En represalia, Irán lanzó misiles causando nueve muertos en un impacto directo sobre un edificio cerca de Jerusalén, en Beit Shemesh, con posible cifra mayor por colapso de escombros, más una mujer muerta en Tel Aviv para un total de diez.
Desde Jerusalén, el periodista Jonathan Meta reportó sirenas en el área metropolitana de Tel Aviv, foco de los contraataques iraníes, y confirmó el impacto que generó víctimas mientras equipos rescatan personas de los restos del edificio.