Irán mantiene un programa nuclear bélico confirmado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), con enriquecimiento de uranio superior al 5% exclusivo para armas, a diferencia de Argentina y Brasil que lo usan pacíficamente para generar electricidad. El experto Gabriel Puricelli explica que Estados Unidos bajo Barack Obama firmó un acuerdo en 2015 para frenarlo, pero Donald Trump lo denunció en 2016 dejando la situación peor.
Las sociedades reaccionan con pánico: en Teherán hay embotellamientos masivos para huir de la ciudad tras el apagón de redes sociales impuesto por el régimen, mientras en Israel operan refugios y alertas con normalidad por costumbre a conflictos. Persisten dudas sobre la muerte del líder supremo Ali Jamenei anunciada por Trump, sin confirmación de medios como New York Times que lo reportan como "Trump dice".
Guerra psicológica domina con videos posiblemente falsos por IA, fake news y propaganda de ambos lados, insistiendo Irán en 80 muertos niños en escuela por ataques estadounidenses. El panel advierte cautela ante información limitada y sesgada, recordando precedentes como Bin Laden o Maduro.
Argentina podría ser blanco por sus atentados históricos contra Hezbollah e Irán, pero la debilidad de Teherán en sostener proxies como hutíes de Yemen y Hezbollah en Líbano reduce el riesgo. La discusión urge verificación en era de superinformación plagada de desinformación.