Los ataques de Estados Unidos e Israel en la Operación Furia Épica mataron al líder supremo Ali Khamenei, su hijo, hija, nieta, yerno, además del jefe de la Guardia Revolucionaria, ministro de Defensa y otros altos mandos. Irán confirmó las muertes y declaró 40 días de luto nacional, mientras la televisión estatal mostró rezos en Mashad contrastando con celebraciones en Teherán y Karaj. La República Islámica prometió la ofensiva más feroz contra Israel y bases estadounidenses.
Ahmed Bajidi, perseguido por la justicia argentina por el atentado a la AMIA, fue nombrado nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria. Analistas advierten máxima alerta para Argentina por el patrón iraní de vengarse en países como el nuestro, donde Hezbollah voló la embajada israelí y la AMIA sin castigo histórico. El gobierno actual toma en serio la amenaza, aunque ningún país puede prevenir todo atentado.
Irán atacó por segundo día a vecinos como Emiratos Árabes, Qatar, Omán, Arabia Saudita e Israel, con misiles impactando pese a intercepciones. Donald Trump amenazó en Truth Social con golpear con fuerza nunca vista si responden fuertemente. Putin, China y Rusia emiten declaraciones simbólicas sin acción real, según expertos. Europa podría intervenir si Irán distrae atacando lugares turísticos como circuitos de Fórmula 1.
La CIA rastreó a Khamenei meses y supo de su reunión en búnker de Teherán el 28 de febrero, transmitiendo datos a Israel para ataque aéreo preciso. Un triunvirato transitorio lidera: presidente Masoud Pezeshkian, jefe Corte Suprema Golan Mohseni Ejei y ayatolá Alireza Arafi. La Asamblea de 88 Expertos elegirá al nuevo líder supremo, como pasó con Khamenei en 1989 tras Jomeini.
El ejército israelí celebró eliminar el "tumor canceroso" y arquitecto de planes contra Israel. Irán actúa irracionalmente, atacando árabes y Chipre, mostrando desesperación ante bloqueos en Estrecho de Hormuz y operaciones navales de EE.UU.