Estados Unidos e Israel eliminaron a 48 líderes iraníes, incluyendo al ex presidente Mahmoud Ahmadinejad y altos mandos de la teocracia, en un esfuerzo por descabezar el régimen durante dos días de operaciones que hundieron nueve buques de la armada iraní y golpearon más de mil objetivos.
El Comando Central de EE.UU. desmintió el bombardeo iraní al portaaviones Abraham Lincoln, afirmando que los Guardianes de la Revolución, con 100.000 personas, ni siquiera se acercaron, destacando la extrema debilidad del régimen por la infiltración de inteligencia israelí y estadounidense en Teherán.
Ahora asume en la Guardia Revolucionaria al Jidi, prófugo con alerta roja de Interpol por el atentado a la AMIA según investigación de Alberto Nisman desde 2007; Argentina está en máxima alerta por el apoyo explícito del gobierno de Javier Milei al ataque.
Donald Trump reveló que nuevos líderes iraníes pidieron negociar, aunque sin detalles claros, y anunció operaciones por cuatro semanas más desde Mar-a-Lago.
La justicia argentina responsabiliza a Irán por atentados a la Faja de Israel y AMIA.