Un chico de 14 años murió en un enfrentamiento policial tras intentar robar una moto con tres cómplices en Rosario; su entorno le rindió una despedida tumbera masiva, llamándolo héroe y gritando "te robaste el cielo guachín", con mensajes de venganza contra policías y la sociedad antichorros.
Los panelistas criticaron la falta de autocrítica en el homenaje, donde celebran la vida marginal y el choreo como "ley", ponderan la cárcel como diversión y convierten la muerte en un orgullo de "guerra" contra la policía, influenciados por figuras políticas como Juan Grabois que justifican delitos.
Mostraron fotos del menor con bolsita de tuxi (cocaína rosa) y el arma real que portaba, una versa, destacando la violencia creciente en menores desde los 12 años, drogados para robar, con padres inculcando esta cultura en barrios como Rosario.
El barrio entero banca esta forma de vida y muerte, reemplazando rápido a los pibes como fusibles de los capos, sin lamentar la salida a delinquir ni cuestionar responsabilidades familiares o barriales.
Toda la sociedad es vista como enemiga por estos grupos, que festejan venganzas contra policías mientras conviven realidades como jugar al fútbol.