El presidente Javier Milei continúa su discurso en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, destacando los logros de su gobierno en las sesiones extraordinarias. Recordó la crisis heredada hace dos años, con un desequilibrio monetario peor que antes del Rodrigazo de 1975, un Banco Central en quiebra similar al de Raúl Alfonsín en 1989 e indicadores sociales peores que en 2001, amenazando convertir a Argentina en Venezuela.
Milei enumeró avances clave: aprobó el primer presupuesto sin déficit fiscal ni default en 100 años, eliminando la emisión monetaria y bajando impuestos en dos puntos y medio del PBI, con el ajuste recayendo en la política. Sancionó la ley de inocencia fiscal, revirtiendo la presunción de culpabilidad para los contribuyentes, y reformó la ley penal juvenil de 45 años, enfatizando que "el que las hace las paga", junto a la senadora Patricia Bullrich.
El mandatario también celebró la ley de modernización laboral, que actualiza una norma de 50 años inspirada en ideas obsoletas, sacando a la mitad de los trabajadores de la informalidad, donde el gobierno anterior dejó al 30% de formales en pobreza. Durante el discurso, enfrentó interrupciones y abucheos de la oposición, respondiendo con ironía y acusaciones de mentiras y robos, gritando "¡Libertad!" y llamándolos ignorantes y ladrones, mientras defendía que la justicia social es un robo.
Milei saludó previamente a Alberto Benegas Lynch como referente del liberalismo y llegó escoltado por Victoria Villarruel, Martín Menem y otros, firmando libros de honor antes de iniciar su alocución ante diputados, senadores, gobernadores, ministros de la Corte Suprema y embajadores.