La muerte del ayatolá Ali Khamenei, segunda en la historia post Revolución Islámica, genera incertidumbre en la sucesión en Irán, donde el Consejo de Expertos debe elegir al nuevo líder religioso pese a divisiones internas y la designación previa de un sucesor legitimado por la Asamblea.
La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó previamente cuatro misiles balísticos contra el portaaviones USS Abraham Lincoln en represalia al ataque de Estados Unidos e Israel que mató a Khamenei y altos mandos en Teherán, confirmado por el Pentágono con tres soldados muertos. Donald Trump amenazó con una respuesta más fuerte.
Khamenei encarnaba el ultraconservadurismo heredado de la Revolución Islámica de Khomeini, pero enfrenta rechazo de la población joven que busca un Irán moderado. Fracturas entre facciones conservadoras, familia Khamenei (cuyo hijo habría muerto en el ataque), Guardianes de la Revolución y Guardianes de la Constitución podrían generar colapsos internos.
Expertos prevén posible interna gubernamental o nuevos ataques de EEUU e Israel si el sucesor no negocia paz, similar a casos como Delcy Rodríguez en Venezuela. El objetivo aliado podría ser un cambio total de régimen o solo de gestión.