El analista internacional Jorge Castro explica que el operativo conjunto de Israel y Estados Unidos, planificado durante seis meses por el Mossad y el Estado Mayor de EE.UU. liderado por el general Dan Kane, eliminó al líder supremo Ali Khamenei y destruyó parte de la cúpula iraní en una reunión del alto mando, confirmando Donald Trump la muerte con el cuerpo encontrado bajo escombros.
Esta acción forma parte de una campaña de largo plazo, posiblemente semanas, para lograr el colapso definitivo de la República Islámica de Irán al destruir su estructura institucional, económica, energética y militar, tras negarse a eliminar su programa nuclear; las maniobras diplomáticas de Trump de 10-15 días de espera sirvieron como pantalla para desconcertar al enemigo.
La respuesta iraní ha sido débil e inferior a lo esperado después de más de 15-20 horas, sin represalias significativas de proxies como Hezbollah en Líbano, grupos en Gaza ni los Houthis en Yemen, dejando a Irán aislado y en su momento más vulnerable en 47 años de historia.
EE.UU. despliega la mayor acumulación de poder naval, aéreo y misilístico desde 2003, atacando más de miles de blancos en territorio iraní con inteligencia combinada, mientras el régimen sufre hiperinflación, escasez de alimentos y medicamentos, y ha asesinado a más de 20.000 ciudadanos en protestas recientes contra Khamenei, coincidiendo con profunda insatisfacción popular.
Reacciones de Rusia y China se limitan a críticas retóricas, sin intervención, ante esta ofensiva prolongada que Trump confirma continuará bombardeando hasta destruir el sistema.