Ariel Staltari afirma que su verdadera meta es ver brillar a sus alumnos en la escuela de teatro de Martínez, donde los ayuda con problemas personales como tratamientos oncológicos o cuestiones psicológicas, transformándolos para fin de año con sonrisas renovadas.
El actor disfruta la cercanía del público que lo invita a asados y se siente accesible; cuenta que lloró en España al ver compatriotas que emigraron por sueños, recordando sus búsquedas de trabajo con DVD y carpetita, contrastando con la platea llena en su obra Agotados.
La función se presenta todos los viernes a las 22:30 en la Sala Picasso del Paseo La Plaza, con público tan cerca que respira al oído; Staltari cree que la obra recorrió solo el 15% de su potencial y generó mucho ruido.
Agotados, adaptado con Pablo Fábregas de un éxito de Broadway, representa el mayor desafío de su carrera al componer 40 personajes en una hora y diez minutos en estilo esquizofrénico reminiscentes de Fernando Peña; surgió tras superar leucemia y roles en Ocupas y Un gallo para Esculapio.