Donald Trump, presidente de Estados Unidos, llamó al pueblo iraní a derrocar el régimen una vez finalicen los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos, prometiendo inmunidad completa a miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, Fuerzas Armadas y Policía si depone las armas, bajo amenaza de muerte segura si no lo hacen.
En Israel, hospitales como el Yeba trasladan pacientes a complejos subterráneos con protocolos precisos ante sirenas antiaéreas activadas por misiles iraníes lanzados en represalia al bombardeo israelí-estadounidense iniciado a las 8:15 a.m. hora local. Ciudadanos en Jerusalén y Haifa corren a bunkers, recordando la guerra de los 12 días donde falló la Cúpula de Hierro y los refugios colapsaron, mientras compran provisiones en medio del pánico.
Benjamín Netanyahu confirmó la operación conjunta para eliminar la amenaza existencial del régimen iraní terrorista, con cráteres y humo en Teherán tras ataques que destruyeron edificios. Irán respondió atacando bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Catar y otros, pese a fallidas negociaciones en Mascate y Ginebra.
Embajadas como la de Irán en Madrid refuerzan seguridad con Policía Nacional y Guardia Civil ante temor de represalias. Imágenes virales de ciudadanos grabando explosiones e interceptaciones circulan pese a controles gubernamentales en la guerra comunicacional, con evacuaciones de personal diplomático ordenadas por varios países.
La tensión persiste con sirenas sonando en Tel Aviv y Haifa, mientras Israel mantiene organización frente al caos vial en Teherán, pero la memoria emocional de impactos previos iraníes genera preocupación ciudadana.