El predicador insiste en que la Biblia es la guía infalible que revela la voluntad de Dios y advierte que las desviaciones surgen por desconocer o desobedecer las Escrituras, como Jesús reprochó a los religiosos de su época y Pablo recomendó no sobrepasar lo escrito.
Los reyes israelitas debían escribir de puño y letra la ley de Dios para leerla diariamente y aprender a temer al Señor, secreto del éxito de David quien meditaba en ella todo el día; hoy se rechazan nuevas doctrinas y sabiduría humana para volver a las sendas antiguas.
Se enumeran verdades escritas: Cristo es Dios no creado, el Espíritu Santo es Dios no mera influencia, la salvación requiere obediencia a Dios, la comunión con el Espíritu bendice la vida junto a disciplinas como vigilias, y no hay imposibles con su intervención que transforma valles de huesos secos en vida.
Dios pelea las batallas de los creyentes como con Israel sin pérdidas; luego aborda emociones debilitantes como duda, ansiedad, enojo y temor, citando a Jesús en Mateo 10 que gorriones no caen sin que Dios sepa y cada cabello humano está contado, por lo que no hay que temer pues Dios protege al creyente haciéndolo intocable.
El predicador cierra exhortando a confiar en el poder de Dios que supera tormentas y hace abundante más de lo pedido, enviando un abrazo divino junto a los pastores Jorge y Alicia de Desma e invitando a venir con amigos o familiares.