El pastor detalla que muchas oraciones no reciben respuesta porque las personas piden mal, con propósitos egoístas para gastar en placeres, según Santiago 4:3: "Piden y no reciben porque piden mal". La indigencia espiritual es una elección al no pedirle a Dios, quien promete proveer todas las necesidades si se le suplica en oración.
Dios no otorga nada sin que se lo pidamos, incluso su Hijo Jesús debió pedir las naciones como herencia en el Salmo 2. El primer requisito de la oración eficaz es pedir con fe a Dios.
Otras causas incluyen el pecado, que cierra el cielo y hace que Dios tape los oídos (Isaías 59, confesión de David, caso de Saúl que no se arrepintió), y la falta de fe, pues quien duda no recibe nada del Señor.
Critica pedir cosas equivocadas o egoístas, y recuerda las palabras de Dios a Baruc, escriba de Jeremías: "¿Buscas grandes cosas para ti? No lo hagas". Hay que priorizar los intereses de Dios antes que los propios.
Exhorta a centrar la vida en el reino de Dios y su gloria, como ordena Jesús en Mateo 6:33, para que Él satisfaga todas las necesidades. Los creyentes deben ser contraculturales, evitando egoísmo y enfocándose en Jesucristo, pues Dios no es sirviente sino Señor.