El panel de analistas considera que los ataques israelíes cumplieron objetivos al eliminar al líder supremo Khamenei, al ministro de Defensa iraní y al principal negociador en las conversaciones con Estados Unidos en Ginebra, lo que podría justificar una desescalada del conflicto.
Sin embargo, advierten que una vez abierta la caja de Pandora de la confrontación, las reacciones imprevisibles podrían complicar la situación, recordando intervenciones pasadas de Estados Unidos en Medio Oriente que terminaron en empantanamientos prolongados.
Los expertos destacan la falta de estrategia de salida en acciones estadounidenses, citando ejemplos como Afganistán, donde tras 20 años regresó un régimen talibán más violento, y Libia, que permanece sin gobierno estable después de bombardeos.
Critican que Estados Unidos e Israel priorizan minimizar riesgos a su personal pero generan consecuencias devastadoras para las poblaciones locales en los países atacados.