En Los Ángeles, sede de la mayor comunidad iraní en Estados Unidos, se desataron celebraciones con bailes, cantos y gritos de felicidad al confirmarse la muerte del ayatolá Ali Khamenei en los ataques de Estados Unidos e Israel conocidos como Operación Furia Épica. Los manifestantes, que protestaban semanalmente contra el régimen iraní, ven la acción como una liberación similar a la de Europa en la Segunda Guerra Mundial y esperan derrocar al régimen para lograr una democracia.
Sin embargo, en otras ciudades estadounidenses surgieron protestas contra la intervención militar de Donald Trump. Manifestantes expresaron vergüenza por las acciones de su país, comparándolas con la guerra de Irak y exigiendo un cambio de régimen interno. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) junto a decenas de legisladores demócratas reclamó al Congreso medidas inmediatas para detener el uso inconstitucional de la fuerza militar.
Desde Alemania, el corresponsal Luciano reportó preocupación gubernamental por turistas y trabajadores alemanes en Irán, Abu Dhabi e Israel, con reuniones de urgencia lideradas por Friedrich Merz. La comunidad iraní local festejó la caída del "tirano" Khamenei tras 36 años en el poder, similar a celebraciones por la captura de Nicolás Maduro, con marchas anunciadas en apoyo a Estados Unidos e Israel.
Alemania mantiene una postura moderada y pro-Israel, reforzando seguridad en entidades israelíes desde el ataque de Hamas en 2023. El gobierno no condenó los ataques y apoyó indirectamente la acción contra el régimen opresivo, aunque con cautela por posibles repercusiones en seguridad y convulsiones antisemitas.
Se anticipa impacto económico en Alemania, ya en crisis, por la producción petrolera iraní, sumado a la dependencia pasada de gas ruso tras la guerra en Ucrania. Analistas temen subas en nafta y benzina, pese a la alegría por la baja del líder iraní.