La jubilación mínima sube un 2,88% en marzo a 369.600 pesos brutos más el bono congelado de 70.000 pesos desde febrero 2024, totalizando 439.600 pesos. La PUAM llega a 295.000 pesos o 365.000 con bono, mientras las pensiones no contributivas por invalidez y vejez quedan en 258.000 pesos o 328.000 con bono, y las madres de siete hijos igual a la mínima en 369.600 pesos.
El bono de 70.000 pesos lleva dos años congelado y perdió más del 50% de valor por inflación. El panel denuncia que para personas con más del 76% de invalidez laboral, los 258.000 pesos son ridículos, no alcanzan ni para medicamentos ni comida adecuada, y los dejan desamparados pese a gastos extras en salud.
Critican la falta de recomposición desde marzo 2024, el achique a jubilados mientras se subsidia a empleadores, y contrastan con el gasto previsional alto del 56% del presupuesto y 7-8% del PBI versus 4-5% latinoamericano. Hay el doble de jubilados que en 2003 pero sin ajuste real, lo que distribuye pobreza y pulveriza haberes desde 2017.
Se informa que comprar aportes para jubilarse cuesta 36.099 pesos por mes hasta 2012, 433.000 pesos por año, hasta 13 millones por 30 años, caro comparado con aportes mensuales de un sueldo promedio de 1.200.000 pesos que rinden solo 130.000 pesos al mes.
El debate califica la situación como un horror, con panelistas exigiendo más debate político y achique estatal efectivo sin recortar derechos, mientras la economía no crece hace 15 años y la torta es chica.