El invitado, músico desde niño, creció en una familia con reuniones donde su padre trajo a Óscar Alemán en Navidades de Villa Lina, enseñándoles guitarra con ojos abiertos de admiración.
Posteriormente contactaron a Mono Villegas, jazzista de los 70, Pineta, Santolalla, y Mercedes Sosa grabó allí, junto a León y Víctor en proyectos con cantantes.
El músico confiesa que nunca le atrajo la fama, las alfombras rojas ni premios como los Martín Fierro, viéndolos como distracciones egoicas que no suman.
Agradece reconocimientos como Conex y Platino, pero prioriza la música por sobre la guita o exposición pública.
Rechaza la frivolidad y prefiere invertir en instrumentos antes que en vanidad.