Susana Giménez, presentada como la estrella número uno de Argentina, llega al programa para compartir anécdotas de su vida. A los 17 años se casó y tuvo a su hija chiquita Mercedes, mudándose luego a Montevideo donde rechazó la vida doméstica de lavar pañales y platos.
La diva destaca su obsesión por la perfección en todo lo que hace, aunque reconoce que eso la condiciona. Durante la charla surgen interrupciones divertidas como saludos a Moria Casán y elogios a Jorgito Iván, describiéndola como un monumento viviente con una vida intensísima llena de amores y maridos.
En un momento emotivo, Susana confiesa haber sido abusada sexualmente a los 8 años por una persona cercana a su familia, un hecho doloroso que tomó como aprendizaje sin culparse ni generar fobias, usándolo incluso como catarsis en entrevistas periodísticas.
Explica que su madre se enteró por la prensa sin saber el detalle de quién fue el abusador, y enfatiza la importancia de no cargar con culpa como víctima, ya que la sociedad a menudo revictimiza. El segmento cierra con una narración poética sobre su pasión y entrega absoluta en la televisión.