Julián Weich defiende la solidaridad como placer sustentable que genera un efecto multiplicador y combate el ego, principal enemigo interno, insistiendo en dar sin esperar nada a cambio porque el cambio retorna por otros caminos mediante energías y Dios.
Weich relata cómo nació Sorpresa y media por propuesta de Horacio Levín en 1996, cumpliendo sueños a 400-500 personas y cambiando vidas indirectamente, como entregar computadoras que llevaron a títulos universitarios, y enumera su agenda solidaria reciente en Banco de Alimentos de Tucumán, hospital con su marca Conciencia, Proyecto Fénix en Uruguay y Asociación Pilares.
Explica su propósito de ayudar a los que ayudan, descubierto tras depresión a los 50 pese a tener todo material, medicada temporalmente y superada con libros como los de Brian Weiss, meditación constante inspirada en Gandhi y Buda, transformando problemas en inconvenientes y viviendo el presente.
Compara su misión con el talento de Lionel Messi, regalo de Dios potenciado por esfuerzo, y defiende mostrar su labor para contagiar, frustrado por lo incompleto del trabajo solidario pero convencido de que uno más uno suma miles si todos aportan su granito de arena.