Voluntarios clasifican donaciones de útiles escolares en una asociación civil de Devoto para distribuirlos a niños de barrios vulnerables, escuelas y provincias como Chaco. Reciben guardapolvos, cuadernos, lápices, fibras, carpetas y kits completos que se envían en fletes a espacios comunitarios, incluyendo la Villa 31.
Donantes traen mochilas armadas con cartucheras, cuadernitos de tapa dura y sorpresas como vasitos, libros y carteles para alegrar a los chicos. Una empresa argentina llamada Amor aporta kits para nivel secundario y abastece varios lugares del país.
Los responsables destacan que la solidaridad es ahora una obligación por el abandono del Estado y la crisis en el país. Recomiendan donar lápices negros y de colores, plasticola, cuadernos, repuestos de carpeta y hojas sueltas, ya que todo suma para el inicio de clases.
El equipo enfatiza la importancia de la educación: sin herramientas, no hay sueños ni futuro para los niños. Preparar la mochila nueva motiva a los chicos a valorar el estudio y asistir al colegio.