El abogado laboralista Julián de Diego detalló los alcances de la reforma laboral recién aprobada, que moderniza relaciones laborales para reducir empleo en negro, juicios y precariedad, con vigencia tras su promulgación en el Boletín Oficial.
Explicó la distinción clave entre derechos adquiridos, intangibles como jornada actual, remuneración y condiciones de trabajo que no se modifican sin conformidad del empleado, y derechos en expectativa como la indemnización por despido, que se aplica la nueva fórmula incluso a trabajadores con años de antigüedad porque se consolida en el futuro.
Respecto de vacaciones, el régimen básico no cambió —14 días hasta 5 años de servicio, aumentando hasta 35—, pero se formaliza el fraccionamiento todo el año con acuerdo escrito del trabajador, práctica ya común en sectores como hotelería y multinacionales sin perjuicio.
Las horas extras pueden compensarse con descanso, costumbre existente, y el banco de horas opera desde 1991 en convenios como en minería, donde se trabajan 14 días de 12 horas seguidos por 10 de descanso remunerado con salario superior, incorporando extras.
Destacó el blanqueo a costo cero para 8 millones de no registrados —contra 6 millones formales privados—, perdonando deudas pasadas con beneficios previsionales, y la ley de 200 artículos como la más importante desde Alfonsín, orientada a crear empleo en era de IA y robótica, aunque faltó regular trabajo remoto.