Estados Unidos mantiene una extensa red de bases militares en países árabes alrededor de Irán, incluyendo Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait, Irak, Siria, Jordania, Egipto y Arabia Saudita, lo que facilita sus operaciones en la región y explica los recientes ataques iraníes contra estas instalaciones cercanas.
El panel advirtió sobre el riesgo para Argentina por su alineación con Estados Unidos, recordando que durante el gobierno de Carlos Menem el envío de buques a la Guerra del Golfo precedió a los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. La cercanía de Javier Milei a Donald Trump, quien preside la Junta por la Paz, podría exponer al país a represalias iraníes, especialmente tras amenazas contra el argentino Rafael Grossi, titular del OIEA.
Irán controla el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, y amenaza con cerrarlo, lo que generaría escasez global, inflación y altos precios de combustibles con impactos en Argentina. A pesar de la guerra de 12 días, Irán conserva un arsenal misilístico significativo, como demostraron impactos en residencias clave, y su estatus nuclear sigue incierto según inspecciones de Grossi.
Geopolíticamente, Irán está aislado en la región: enfrentado a suníes como Arabia Saudita, con aliados debilitados como Hezbollah en Líbano y vínculos chiitas en Irak y Siria con hutíes, pero rodeado de enemigos. Ha provisto drones a Rusia para Ucrania y mantiene lazos con China, mientras negociaciones nucleares con EEUU, que mostraban avances esta semana con el yerno de Trump involucrado, fueron interrumpidas por los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
Los ataques causaron 224 muertos en Irán, contra solo dos en Israel y Emiratos Árabes Unidos; Estados Unidos e Israel afirman que el líder supremo está muerto, pero Irán lo desmiente. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió sin efecto, destacando el descrédito de instituciones internacionales por acciones unilaterales de Trump sin autorización del Congreso.