El INTA implementa la ecofisiología en agricultura extensiva para estudiar respuestas de cultivos como maíz y soja a condiciones ambientales en Córdoba, una zona de transición subhúmeda a semiárida.
Los estudios evalúan productividad potencial bajo riego y secano, prácticas de manejo como densidad de plantas, fecha de siembra y genotipos para cerrar brechas de rendimientos y mejorar eficiencia del agua.
Destacan un concurso de intercambio público-privado que logró 16 toneladas de maíz primavero y 5.5 toneladas de soja por hectárea, explicando procesos en granos, pasturas, frutales y horticultura.
La ecofisiología ayuda a conocer brechas, respuesta al estrés climático, nutrición del suelo y decisiones de manejo para predecir y mejorar cultivos.