En la Base Esperanza de la Antártida, el Ejército Argentino realiza un abastecimiento contrarreloj durante el verano para preparar el invierno, mientras animales migran y el clima cambia rápidamente.
Hombres del ejército, junto a sus familias y científicos, descargan suministros traídos por buques como el Almirante Irízar y el transporte Canal de Beagle, asegurando provisiones para 56 personas que invernarán, incluyendo 13 niños y familias completas.
El cocinero detalla la logística alimentaria, con comidas calóricas para el frío extremo y entregas semanales a hogares, mientras solteros comen en el casino.
Maestros de Tierra del Fuego educan a los niños en todos los niveles, desde primaria hasta secundaria vía el sistema ADEA, con alumnos como Bautista Páez y Juan Manuel Sacamoto expresando entusiasmo por la experiencia.
Padres como uno casado hace 18 años con dos hijos destacan la preparación espiritual y profesional para la misión en este entorno hostil.