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Ariel Kagowicz describe alertas de misiles iraníes desde Jerusalén

Tensión: intercambio (25°) Sesgo: favorable (+50) Eje político: Derecha

Israel y Estados Unidos abatieron a comandantes clave de la Guardia Revolucionaria iraní, incluyendo al jefe militar, en una ofensiva conjunta contra instalaciones nucleares y bases en Irán, en respuesta a misiles lanzados por Teherán contra bases en Dubái, Abu Dhabi, Baréin y Qatar. Donald Trump exigió que Irán elimine su programa nuclear y entregue su capacidad misilística, dejando al país vulnerable ante enemigos. Benjamin Netanyahu justificó los ataques al calificar al régimen iraní como "asesino" por reprimir protestas internas y matar miles de civiles.

Ariel Kagowicz, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén, relató en vivo desde su hogar en Jerusalén cómo recibieron alarmas a las 8:15 hora local por misiles iraníes, dos horas después del ataque inicial de Israel y Estados Unidos. Mostró su cuarto blindado a metros de distancia y explicó que Israel está acostumbrado a estas alertas, con dos minutos para refugiarse gracias a un sistema de defensa antiaérea avanzado.

Kagowicz aclaró que Estados Unidos lidera la operación coordinada hace meses, similar a la guerra de Irak en 2003, y descartó sorpresa ante la escalada tras fallidas negociaciones nucleares con Rafael Grossi. Destacó el conflicto prolongado con Irán, recordando la masacre en protestas internas y el atentado a la AMIA en 1994 en Buenos Aires, atribuido al régimen iraní.

El experto defendió los ataques como preventivos, evocando la Guerra de los Seis Días, y cuestionó si buscan derrocar al régimen bajo la doctrina de Responsabilidad de Proteger. Comparó la crisis israelí con la argentina, afirmando que Israel está mejor preparado pese a la constante amenaza misilística. Mencionó la cercanía entre Javier Milei, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y el apoyo argentino a Israel por los atentados.

Kagowicz advirtió que las guerras comienzan con objetivos claros pero su fin es impredecible, y la opinión pública israelí resiste tras un mes de angustia constante por el conflicto.