Diego Torres agradece a la conductora por darle un lugar en sus programas cuando aún no tenía éxito, destacando su apoyo profesional y económico en momentos difíciles.
Relata su detención en 1997 por intentar recuperar una sala de teatro que hoy existe por 50 años más. Sintió vergüenza y se aisló dos meses, saliendo solo a cantar.
Cuenta cómo buscaba energía rezando bajo un árbol viejo y seco que consideraba más cerca de Dios. Tras la detención, al regresar encontró que el árbol había florecido, interpretándolo como señal divina.
La conductora recuerda que él le había contado antes esta emotiva historia.